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Los 8 científicos españoles que hicieron historia con sus descubrimientos

Columnista: Pelu Crespins, divulgador de historia y crítico musical

No cabe duda de que los españoles más ilustres de la historia no son hombres de ciencias, pero también los hemos tenido, y buenísimos. El mundo anglosajón y su leyenda negra ha siempre ocultado la existencia de estos eminentes científicos hispanos, pero existen y pueden ustedes descubrir que hay muchos más de lo que parecen. Además de grandes guerreros, conquistadores, aventureros y deportistas; también tenemos científicos que cambiaron el mundo.

1.-Domingo de Soto, precursor de Galileo:

Los trabajos que expuso en su libro Quaestiones en 1551, fueron literalmente copiados por Galileo en la formulación de sus teorías. Descubrió la fórmula de la velocidad de la caída de los cuerpos y su proporcionalidad con el tiempo. Domingo de Soto era dominico, de la orden que estaba al cargo de la Santa Inquisición, lo cual ya le puede borrar prácticamente de la historia; pero fuese de la orden que fuese, fue uno de los más sabios físicos de la historia de España en la inigualable cuna del saber de la Universidad de Salamanca del s. XVI.

2.- Alonso de Santa Cruz y la variación magnética:

Curiosa dicotomía, la de que los fanáticos e inquisitoriales españoles hayamos sido los mejores teóricos de la teoría heliocéntrica. Como cierto es que muchas veces no nos sabemos vender y nos quitan la fama los italianos, los americanos o los ingleses… Santa Cruz, con su cátedra de Astronomía en la Universidad de Salamanca fue el primero en describir la complicada variación magnética de los cuerpos y la descripción de los eclipses lunares, reafirmando implícitamente la teoría heliocéntrica.

3.- Miguel Servet, la sangre circula, hasta el siglo XVI no se sabía:

En el siglo XVI, un aragonés llamado Miguel Servet descubrió que la sangre circula, lo cual supuso un hito en la historia de la medicina no solo española, sino universal; ¿y quién conoce a Miguel Servet fuera de nuestras fronteras? Apenas ya se conoce aquí… Como también puede resultar algo triste que hasta el s. XVI la humanidad no se hubiese percatado de este hecho. ¿Cuál fue el mayor error de este aragonés? Pues irse a la calvinista y puritana Ginebra en donde el venerado reformista Calvino ordenó quemarle en la hoguera por hereje; muerte lenta y agónica debido a que los maderos estaban húmedos. ¡Qué curioso! No recuerdo que los inquisitoriales españoles quemasen a algún ilustre científico en la historia.

4.- Jorge Juan, el hombre que midió la tierra:

¿Quién fue el primer hombre que circunnavegó la tierra demostrando su esfericidad? Elcano. ¿Quién fue el primer hombre en medir la longitud de la tierra? Jorge Juan en una expedición naval a mediados del s. XVII. ¡Con dos cojones! Supongo que el mundo de la ciencia es muy amplio y el que no sea docto en la materia probablemente desconozca muchos personajes históricos en este ámbito, supongo que la mayoría dirá: ¡Coño, Jorge Juan! El de la calle del Barrio de Salamanca. Reconocidos cartógrafos internacionales han reconocido el sublime mérito de este marinero y científico como el primero que hizo un cálculo exacto de la longitud terrestre, casi nada. Sin Google Maps, satélites, gasolina y motores; tirando de galeón, vela, trabuco y cañonazo por si aparecían el otro gran mito de la cultura picaresca anglosajona, los piratas de los mares.

5.- Nicolás Monardes, el padre de la botánica:

Queridos hermanos del norte de Europa ¿Quién os trajo la patata? La base del fish and chips, las crispssalt and vinegar y la patata hervida día sí día también. Pues como ustedes ya sabrán, pero pueden que hayan olvidado, la trajeron los descubridores del nuevo mundo y por ende, los ibéricos. Nicolas Monardes fue el más ilustre botánico del s. XVI y se centró en las descripciones botánicas de las especies americanas, desconocidas en Europa, como la patata, el tomate y el tabaco; entre muchas otras. Sus obras fueron las traducidas en 6 idiomas (estamos en el s. XVI) y 42 ediciones. Todo aquel que estudiase botánica en aquella época, este señor era su sabio maestro y el reconocido padre de la botánica.

6.- Hugo de Omarique, elogiado por Isaac Newton:

Quizá haya pocos genios que hayan quedado tan olvidados como este gaditano del s. XVII. El gaditano publicó una obra sobre el análisis geométrico en donde expuso la práctica totalidad de la resolución de problemas geométricos, usando y desarrollando las proporcionales, algo totalmente revolucionario e innovador para la época. Su obra llegó nada más ni nada menos que a Isaac Newton, y como de bien nacido es ser agradecido, el más ilustre científico de la historia no tuvo pudor en elogiar al desconocido gaditano en los más sinceros términos.

7.- Españoles descubridores de elementos de la tabla periódica:

Pues sí queridos camaradas, también hubo españoles que descubrieron elementos de la tabla periódica; de hecho voy a citar a tres. Antonio de Ulloa, descubridor del platino en Ecuador. Andrés Manuel del Río, descubridor del vanadio en Méjico; cabe decir que si bien lo descubrió este español, el mérito se lo quitó un sueco, el cual nombró al mineral en cuestión Vanadio en honor a su mitología nórdica. Los hermanos Elhuyar en 1783 descubrieron el curioso elemento químico del wolframio; el primer elemento sin ser extraído directamente de la naturaleza; ya que solo existe bajo química combinación. Por esta vez, no hubo guiri alguno que quitase el mérito a estos ilustres hermanos, y los químicos doctos en la materia, calificaron tal descubrimiento de finales del s. XVIII como algo más sobrenatural que natural, también puede haber espiritualidad en la ciencia.

8.- Juan Carlos Finlay Barres, el eliminador de la fiebre amarilla:

Salvo que ustedes hayan estudiado historia de la medicina, dudo que conozcan el nombre de tan docto doctor; doctor salvavidas en su sentido más estricto. En primer lugar, fue pionero en demostrar algo de lo más real, que la fiebre amarilla se transmitía por la picadura de los mosquitos. Ese hecho tan ampliamente conocido, ¿no se sabía hasta finales del s. XIX? Este genio desarrolló su labor en la isla de Cuba en plena guerra de independencia, pero su misión no era de la guerrear sino la de salvar vidas. Tras ese descubrimiento se atacaron las larvas de los mosquitos transmisores en sus propios criaderos y logró el hito de erradicar la enfermedad en La Habana en 1901. Tras la proclamación de la independencia de Cuba, fue nombrado jefe de Sanidad y erradicó en tres meses la última gran epidemia de fiebre amarilla en 1905. Hay muchas veces que se puede ser científico y santo, cuando esta se pone tan claramente en beneficio de la humanidad.

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