Estas en
Inicio > Religión > Sánchez, tus dioses paganos te despedazarían y Cristo querría tu perdón

Sánchez, tus dioses paganos te despedazarían y Cristo querría tu perdón

Columnista: Íñigo Bou-Crespins, bohemio y escritor

Pedro Sánchez es el clásico listo, véase avispado, astuto, espabilado, pero no destaca por su inteligencia, es decir, sabiduría, erudición, instrucción. Por esto último, desconoce que los dioses paganos de sus «funerales» frente a La Almudena, en el fictio caso de existir, no tendrían el más mínimo ápice de compasión con él; más bien, todo lo contrario.

La diferencia, en este sentido, entre la compasión Cristiana y el carácter inmisericorde de los dioses de la Grecia Antigua queda perfectamente resumida en dos frases antagónicas, es decir, opuestas entre sí, las cuales voy a mostrar en el siguiente renglón.

¿Por qué Cristo le perdonaría y los dioses paganos, no?

Mientras el dramaturgo griego Esquilo indicó que «cuando un mortal se entrega a labrar su propia perdición, los dioses acuden a ayudarle en su cometido», la Sagrada Biblia reza lo siguiente: «Yo no quiero la muerte del pecador, dice el Señor, sino que se convierta y viva».

En otras palabras, mientras los dioses de la Grecia Clásica acuden a hundir cada vez más en la miseria al malchechor, Dios le llama al perdón anegado en llanto y sufrimiento, anhelando su redención con los brazos abiertos.

En consecuencia, Pedro Sánchez, tras su pésima gestión de la crisis del Covid-19, sería despedazado por esos dioses a los que parece invocar en los sospechosos «funerales laicos» celebrados en las orillas de La Almudena. Mientras tanto, Dios le espera impaciente y deseoso desde cualquier Confesionario.

En la Grecia pagana, un malchechor no tiene oportunidad de arrepentimiento, puesto que su mal viene determinado por el Destino

Si profundizamos en esta concepción grecopagana de la falta de compasión con el villano, cabe subrayar que si un muerto no ha recibido las debidas honras fúnebres (algo íntimamente relacionado con la crisis del Coronavirus) y sobre todo, si ha muerto a causa de un homicidio, la sombra amenazadora de la psyque ronda anhelosa el escenario del crimen, sedienta de venganza.

Así pues, Sánchez, rehúye tus sospechosas prácticas, conviértete a la Buena Nueva y cree en el Evangelio, porque, de lo contrario, habrás firmado el sello imborrable de tu perdición.

Y digo «imborrable» porque, en la Grecia pagana, uno de los componentes de la tragedia es que un malchechor no tiene oportunidad de arrepentimiento, puesto que su mal viene determinado por el Destino; ya está decidido por los dioses. Frente a esta concepción determinista, Dios nos obsequia con la posibilidad del arrepentimiento. Es más, aguarda su espera con Amor inefable.

Pedro, te conviene convertirte al Catolicismo, la Religión verdadera.

 

Top